EL SEDUCTOR



             Caroline acaba de llegar a San Francisco, se ha alquilado un piso para vivir con su gato Clive y ha empezado a trabajar como diseñadora de interiores. Su nueva vida también incluye a Simon, un vecino peculiar que noche tras noche la despierta con los golpes que se escuchan en la pared, golpes rítmicos en la pared que separan las dos habitaciones. Pero eso no es todo, también hay gritos de éxtasis y alguno que otro jadeo. Pero lo peor de todo esto es que le recuerda que está en dique seco.

            Una noche, cuando el ruido parecía que no iba a terminar nunca, Caroline decide tomar cartas en el asunto, así que va al piso de Simon para reclamarle por los excesivos ruidos que no la dejan dormir, sin esperar sentirse atraída por él. Cuando Simon abre la puerta, ella lo encuentra delicioso e irresistible y las fantasías comienzan a rondar su cabeza noche a noche.
          Finalmente, Caroline y Simon se encuentran en una fiesta donde tendrán la oportunidad de poder hablar en una situación normal. Simon le resulta bastante encantador y no el gigoló que ella imaginaba. Incluso podrían llegar a ser buenos amigos, o tal vez algo más…